| Innovación, diseño y reconstrucción |
|
|
|
|
There are no translations available.
En este escenario, resulta importante preguntarse acerca del modo de reconstruir, en un contexto en el que las aspiraciones se han colocado en un horizonte de construir mejor. La pregunta que surge de inmediato es qué entenderemos por ese plus que implica la idea de “construir algo mejor”. Cual es el alcance de esta expresión. A mi juicio esta pregunta hace necesario responder a la tensión entre tradición y modernidad. Tradición que dice relación con la recuperación de un acervo cultural, arraigado en el ser profundo, es decir nuestro patrimonio cultural, por una parte y, por otra, con la necesidad de construir mejores viviendas, mejores poblados y ciudades, utilizando también nuevas tecnologías y procesos. La ansiedad natural por retomar una cierta normalidad está implicando la demolición de las construcciones afectadas, muchas de las cuales, tanto en su materialidad como en su diseño, son expresión de una forma de vida, es decir de una cultura particular, propia del territorio y que da cuenta de las relaciones sociales y productivas en lo urbano y de las relaciones familiares en el diseño de las viviendas. Expresión de las formas de ver el mundo de cada familia, de cada individuo. Puedo imaginar, con cierto grado de angustia, la uniformidad que pueda aparecer en el uso de soluciones habitacionales construidas masivamente, agrupadas en poblaciones, ordenadas y standarizadas, que no dan cuenta de la individualidad y de las necesidades propias de cada familia o de cada territorio con su matriz productiva y de servicios. En este contexto será de gran relevancia la recuperación de las tradiciones culturales que fueron construyendo el paisaje de pueblos y ciudades de las regiones afectadas. Es decir que el diseño responda sistémicamente al desafío de la reconstrucción, considerando la participación y la opinión de las comunidades y no sólo el conocimiento de los expertos en una determinada materia. La arquitectura se constituyó en la característica principal, especialmente en pequeñas comunidades y pueblos rurales, como expresión de una estructura productiva y familiar, ligada a la agricultura y al comercio tradicional, que organizó los territorios de un modo que resultara funcional a las necesidades de la producción y la distribución de los productos. Esta arquitectura y la tradicional estructura urbana organizada en torno a la plaza o bien a lo largo de una calle principal, constituyeron la imagen de cada poblado, de cada pequeña ciudad. Tal vez sea esta la mayor pérdida ocasionada por el terremoto, ya que ella afectará la identidad local y esta perdida impactará fuertemente en una de las industrias de mayor crecimiento económico del país: el turismo y en especial, el turismo cultural y de intereses especiales, ámbito en el que el país ha hecho esfuerzos importantes de desarrollo. La recomposición del tejido productivo demandará también un esfuerzo importante en recursos financieros y humanos. La pregunta por la generación de un mejor sistema productivo abre otra pregunta y una importante oportunidad para que se pueda diseñar e integrar nuevas maneras de hacer las cosas. Es precisamente en el ámbito del trabajo y del sistema productivo, donde se puede pensar en la innovación y en el desarrollo de la modernidad, en la integración de nuevas tecnologías y en el desarrollo de la educación para lograr competencias, desarrollar habilidades e integrar conocimientos que permitan un mayor bienestar para las personas. Para que esto se pueda ejecutar con cierto grado de rapidez, una vez superada la emergencia es necesario constituir equipos multidisciplinarios capaces de articular tanto las miradas técnicas, como las miradas sociales; lo cuantitativo y lo cualitativo; los factores económicos y los factores culturales; en síntesis un esfuerzo por integrar la tradición, mediante el rescate de las formas de vida y los patrones culturales, con la modernidad, la innovación en los modelos de negocio, la integración de las tecnologías de la información y la gestión de los recursos. Dichos equipos deberían se capaces de generar proyectos desde una perspectiva sistémica, atendiendo por una parte a las demandas de las comunidades territoriales, a su cultura y por lo mismo a sus medios y sistemas productivos, y a la vez ser capaces de innovar, educando e incentivando la participación comunitaria con el propósito de empoderar a los ciudadanos en la búsqueda conjunta de un desarrollo sustentable y pertinente, que a su vez identifique y se haga cargo de las oportunidades futuras de un mercado local y global, consistente con las opciones estratégicas que el país ha sido capaz de construir. En síntesis, para el proceso de reconstrucción hará falta un gran esfuerzo creativo e integrador que abarque procesos de planificación y diseño estratégico que permita, comunidad a comunidad, imaginar su futuro desde una metodología participativa de co-diseño, que recoja, respete y de cuenta de las tradiciones de la cultura local y al mismo tiempo, de la modernidad y de los nuevos desafíos y oportunidades que el país puede implementar de cara a la globalización de la economía. Incentivar la articulación de equipos profesionales multidisciplinarios que aborden integralmente el problema desde una perspectiva territorial y sistémica es la tarea urgente de hoy, para lograr una reconstrucción capaz de reproducir el alma de un Chile que se desarrolla a partir de su historia y de su patrimonio cultural tangible e intangible, pero que a la vez, es capaz de integrar con acierto la innovación y el desarrollo, armonizando la tradición con la modernidad. El autor es Diseñador Industrial de la Universidad de Chile, Magíster en Gestión Cultural de la Universidad de Barcelona, España. Actualmente se desempeña como Vicerrector Académico de la Universidad de Valparaíso. Además es miembro de TREENChile y asesor de Consulting Design. |












La reconstrucción de nuestro país es un desafío que abarca múltiples dimensiones, después de un terremoto y maremoto como el que asoló la zona centro - sur de Chile el pasado 27 de febrero de 2010.